Evangelio y del Pensamiento Social de
en el tema de Fe y Política
Introducción
Estas reflexiones toman como base el Evangelio y en el Pensamiento Social de
1. Aportes desde
1.1. La práctica de Jesús
Tomamos un ejemplo de relación entre fe y política en la práctica de Jesús ante la situación social de su tiempo:
El general Pompeyo domina Siria y Palestina, pone gobernadores para controlar la región.
Se cobra tributos e impuestos que llegan a un 25% de la producción, lo que significa una carga muy pesada para el pueblo y sobre todo para los pobres.
Para contabilizar bien a los que pagaban impuestos, se manda a hacer un censo, que fue el que puso en camino a Belén a José y María, que estaba encinta.
Este primer censo se hizo por orden del emperador César Augusto, siendo Quirino, gobernador de Siria (Lc 2,1-2).
Por parte de los judíos el poder está en manos de Herodes el grande, al nacer Jesús. El hijo de éste, Herodes Antipas, intervino en la muerte de Jesús.
Los bienes, al igual que hoy, se concentraban en pocas manos, pues el 80% de la producción se queda en un 10% de la población. Mientras que un 70% de la población sólo recibe un 20% de las riquezas.
Se da un reforzamiento entre los tres poderes: económico (tener), político (poder), y el ideológico (saber). Entre ellos se apoyan mutuamente para sostener esta situación de pecado que va en contra del proyecto de vida que Dios tiene para con el pueblo.
Comparemos la práctica de Jesús con la práctica del poder opresor:
a.- En lo económico:
La práctica de Jesús: | Práctica del sistema opresor |
- es de comunión y de compartir con el pueblo (Lc 6,38); | - es un sistema de acumulación, robo, acaparamiento de los bienes sólo para unos pocos; |
b.- En lo político:
La práctica de Jesús: | Práctica del sistema opresor |
- en el Reino de Dios, la autoridad se entiende como servicio al pueblo. El verdadero poder está basado en la justicia e igualdad (Mc 10,43-44); | - hay dominación del pueblo, explotación, aprovechamiento, tolerancia de los abusos, corrupción y mentira. |
c.- En lo social:
La práctica de Jesús: | Práctica del sistema opresor |
- libertad y amor entre los seres humanos; | - se provoca división, envidia, temor y egoísmo. Parece que cuanto más divididos estemos los pobres, es mejor para ellos; |
-
1.2. Criterios y actitudes cristianas en la práctica de la política:
Situarnos como Jesús. En actitud de conversión, alertas a los signos de los tiempos.
Desde el lugar social de los pobres. El Dios de Jesús es el Dios de los pobres que reclaman justicia.
Con actitud esperanzada. Dando cuenta de nuestra esperanza en Cristo.
Actitud de Oración - nueva espiritualidad.
Con solidaridad afectiva y efectiva compasión, compromiso.
El hombre, la mujer son sujetos de la economía, la política. No son instrumentos de producción y explotación.
Participación ciudadana - democracia participativa - sentido de comunión.
Desde las organizaciones del pueblo, desde la cultura popular - cambiando el sentido de la globalización neoliberal.
La participación política esta necesitada de un nuevo lugar para la esperanza.
Recuperar la política para el pueblo - la dimensión política de la fe.
1.3. Los diez mandamientos de la relación fe y política:
La fe y la política se dirigen al mismo objetivo: realizar el proyecto de Dios en la historia; pero no son la misma cosa, son diferentes.
La vivencia de la fe es necesariamente política. El cristiano vive su fe en el compromiso liberador con los oprimidos.
La fe es un don, nos viene de Dios a través de
Una política contraria a los derechos del pueblo usa la fe, una religión que adormece al pueblo, esta religión solo ayuda a los intereses de los opresores.
La política es autónoma, no depende de la fe, pero una política popular marcha necesariamente en dirección del horizonte apuntado por la fe.
Fe y política son espacios diferentes que se complementan en la práctica de la vida del bien común.
La fe es tratada en la iglesia donde es celebrada, anunciada y vivida. La política es mejor tratada en las organizaciones del pueblo, en los movimientos populares y en espacios políticos que asumen los derechos de los pobres.
No debemos confundir la esfera de la expresión y celebración externa religiosa de la fe y de
La fe cristiana contiene valores que cuestionan y guían la actividad política.
La política es tanto más popular, cuanto más el pueblo se compromete y participa activamente en los cambios sociales, tanto más evangélica, cuanto más las personas descubren y siguen a Jesús-son fieles al Dios de la vida, a su proyecto de liberación-a su Iglesia.
2. Aportes desde el Pensamiento Social de la Iglesia
2.1. La vida en la comunidad política (Gaudium et Spes, nn.73-76)
La vida pública en nuestros días
La conciencia más viva de la dignidad humana ha hecho que en diversas regiones del mundo surja el propósito de establecer un orden político-jurídico que proteja mejor en la vida pública los derechos de la persona, como son el derecho de libre reunión, de libre asociación, de expresar las propias opiniones y de profesar privada y públicamente la religión. Porque la garantía de los derechos de la persona es condición necesaria para que los ciudadanos, como individuos o como miembros de asociaciones, puedan participar activamente en la vida y en el gobierno de la cosa pública. La mejor manera de llegar a una política auténticamente humana es fomentar el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien común y robustecer las convicciones fundamentales en lo que toca a la naturaleza verdadera de la comunidad política y al fin, recto ejercicio y límites de los poderes públicos (GS.73).
Naturaleza y fin de la comunidad política
La comunidad política nace para buscar el bien común, en él que encuentra su justificación plena y su sentido y del que deriva su legitimidad primigenia y propia. Es evidente que la comunidad política y la autoridad pública se fundan en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios, aun cuando la determinación del régimen político y la designación de los gobernantes se dejen a la libre designación de los ciudadanos.
Síguese también que el ejercicio de la autoridad política, así en la comunidad en cuanto tal como en las instituciones representativas, debe realizarse siempre dentro de los límites del orden moral para procurar el bien común -concebido dinámicamente- según el orden jurídico legítimamente establecido o por establecer. Es entonces cuando los ciudadanos están obligados en conciencia a obedecer. De todo lo cual se deducen la responsabilidad, la dignidad y la importancia de los gobernantes (GS.74).
Colaboración de todos en la vida pública
Recuerden todos os ciudadanos el derecho y al mismo tiempo el deber que tienen de votar con libertad para promover el bien común.
Los cristianos todos deben tener conciencia de la vocación particular y propia que tienen en la comunidad política; en virtud de esta vocación están obligados a dar ejemplo de sentido de responsabilidad y de servicio al bien común, así demostrarán también con los hechos cómo pueden armonizarse la autoridad y la libertad, la iniciativa personal y la necesaria solidaridad del cuerpo social, las ventajas de la unidad combinada con la provechosa diversidad. El cristiano debe reconocer la legítima pluralidad de opiniones temporales discrepantes y debe respetar a los ciudadanos que, aun agrupados, defienden lealmente su manera de ver. Los partidos políticos deben promover todo lo que a su juicio exige el bien común; nunca, sin embargo, está permitido anteponer intereses propios al bien común.
Quienes son o pueden llegar a ser capaces de ejercer este arte tan difícil y tan noble que es la política, prepárense para ella y procuren ejercitarla con olvido del propio interés y de toda ganancia venal. Luchen con integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la opresión, contra la intolerancia y el absolutismo de un solo hombre o de un solo partido político; conságrense con sinceridad y rectitud, más aún, con caridad y fortaleza política, al servicio de todos (GS.75).
La comunidad política y
Es
La comunidad política y
Es de justicia que pueda
2.2. Evangelización, ideologías y política (Puebla 507-534)
Evangelización y política
La dimensión política, constitutiva del hombre, representa un aspecto relevante de la convivencia humana. Posee un aspecto englobante, porque tienen como fin el bien común de la sociedad. Pero no por ello agota la gama de las relaciones sociales (P.513). La fe cristiana no desprecia la actividad política; por el contrario, la valoriza y la tiene en alta estima (P.514).
En efecto, la necesidad de la presencia de
Conceptos de política y de compromiso político
Deben distinguirse dos conceptos de política y de compromiso político: primero, la política en su sentido más amplio que mira al bien común, tanto en lo nacional como en lo internacional. Le corresponde precisar los valores fundamentales de toda comunidad -la concordia interior y la seguridad exterior- conciliando la igualdad con la libertad, la autoridad pública con la legítima autonomía y participación de las personas y grupos, la soberanía nacional con la convivencia y solidaridad internacional. Define también los medios y la ética de las relaciones sociales. En este sentido amplio, la política interesa a
Segundo: la realización de esta tarea política fundamental se hace normalmente a través de grupos de ciudadanos que se proponen conseguir y ejercer el poder político para resolver las cuestiones económicas, políticas y sociales según sus propios criterios o ideologías. En este sentido se puede hablar de "política de partido". Las ideologías elaboradas por esos grupos, aunque se inspiren en la doctrina cristiana, pueden llegar a diferentes conclusiones. Por eso, ningún partido político por más inspirado que esté en la doctrina de
2.3. Discípulos y misioneros en la vida pública (Aparecida, nn.501-508).
Los discípulos y misioneros de Cristo deben iluminar con la luz del Evangelio todos los ámbitos de la vida social. La opción preferencial por los pobres, de raíz evangélica, exige una atención pastoral atenta a los constructores de la nueva sociedad (n.501).
Consciente de la distinción entre comunidad política y comunidad religiosa, base sana laicidad,
La coherencia entre fe y vida en el ámbito político, social y económico exige la formación de la conciencia que se traduce en un conocimiento de
El discípulo y misionero de Cristo que se desempeña en los ámbitos de la política, de la economía y en los centros de decisiones sufre el influjo de una cultura frecuentemente dominada por el materialismo, los intereses egoístas y una concepción del hombre contraria a la visión cristiana (n.506).
Tensemos cuán necesaria es la integridad moral en los políticos (n.507).
Los obispos queremos acompañar a los constructores de la sociedad, ya que es la vocación fundamental de
2.4. Mensajes de los obispos del Ecuador (19-X-2007)
Nuestro País vive hoy una realidad marcada por el deseo de grandes cambios positivos que afecten profundamente la vida de
Los Obispos de
Muchos pobres, desempleados, emigrantes, desplazados que buscan sobrevivir con una economía informal.
Muchas mujeres son excluidas en razón de su sexo, raza o situación socioeconómica.
Niños y jóvenes que reciben educación de baja calidad y no tienen oportunidades de avanzar en sus estudios ni conseguir trabajo.
Comunidades indígenas y afroecuatorianas que en muchas ocasiones no son tratadas con dignidad e igualdad de oportunidades.
Niños y niñas sometidos al trabajo y la prostitución infantil.
Niños víctimas del aborto.
Nos preocupan quienes dependen de la droga, las víctimas del alcoholismo, los portadores del VIH….
Los niveles de inseguridad ciudadana, de delincuencia y violencia social son alarmantes.
Sufrimos con todos los que sufren soledad y se ven excluidos de la convivencia familiar y social. Es también alarmante el nivel de corrupción en las instituciones públicas y en las economías que involucra tanto al sector público como al sector privado, a lo que se suma una notable falta de transparencia y rendición de cuentas a la ciudadanía. Comprendemos y valoramos que el pueblo se haya manifestado masivamente a favor de UN CAMBIO.
Esperamos que la próxima Asamblea Constituyente pueda realizar los cambios más convenientes y elevamos nuestra oración al Señor para que ilumine a sus miembros.
Los Obispos de
Como pastores insistimos en unos aspectos fundamentales que deberán ser tomados en cuenta en
Dignid
Es imagen de Dios con su yo insustituible. El Estado nace de la interrelación de las personas para promover la expresión y el desarrollo de las mismas.
Educación:
Centrada en la persona humana y sus grandes valores. Educación de calidad para todos. La educación en libertad creativa, dentro de un marco común acordado en el Estado, es indispensable para que los ecuatorianos desarrollemos nuestras potencialidades. El Estado garantice el derecho que tienen los padres de familia a escoger libremente la educación de sus hijos y a promoverla dentro de un marco común acorde a nuestra identidad nacional.
Familia-vida:
El Estado garantice y proteja la vida humana, como derecho primario inalienable de toda persona. Ninguna autoridad puede lesionar directa o indirectamente este derecho.
El Estado y las Leyes protejan a la familia, formada por un hombre y una mujer, origen de la vida y célula fundamental de toda sociedad. Favorezcan la paternidad responsable y la unidad de la familia en la procreación.
El Estado y las Leyes protejan la vida desde su concepción hasta su fin natural y favorezcan su desarrollo y crecimiento en salud, seguridad, educación, trabajo, como medios para evitar su desintegración.
El Estado proporcione servicios médicos asequibles a todos los ecuatorianos.
Corrupción y pobreza:
El Estado garantice la creación de los elementos necesarios para que los ciudadanos, las funciones del Poder Público y los órganos de control impidan su corrupción en todas sus formas.
Los organismos del Estado, en todos sus niveles, promoverán planes y programas de desarrollo para erradicar la pobreza y prestar atención preferencial a los sectores menos favorecidos de la sociedad.
Estructuras del Estado:
Las reformas que requiere la estructura del Estado en las actuales circunstancias deben tender al robustecimiento de la unidad nacional y de una democracia real y participativa basada en la persona y en la que se alcance la necesaria equidad y armonía entre el bien común y los intereses particulares.
Sentimos como Buena Nueva
En los mismos términos se dieron también los mensajes anteriores:
Mensaje de
Invitamos a todos los ciudadanos a ejercer su derecho al voto con libertad y responsabilidad. Para ello es de importancia decisiva el conocer el pronunciamiento de los candidatos al menos sobre estos aspectos: el rescate de la moralidad pública, la familia y la defensa de la vida, una educación de calidad para todos, las políticas sociales.
Mensaje de los Obispos del Ecuador ante el actual proceso electoral (20-X-2006)
Con nuestros ciudadanos deseamos cambios profundos, necesarios para recobrar optimismo y acortar la enorme brecha entre ricos y pobres, produciendo más y distribuyendo mejor. Volvemos a recoger este deseo en las inquietudes, que creemos deben ser respondidas por nuestro próximo gobernante: al acceso de los enfermos a la salud; el rescate de la moralidad pública; la atención a la familia y la defensa de la vida; una educación de calidad en libertad para todos; las políticas sociales que lleven a mejorar la condición de vida de campesinos, trabajadores, promoción de clases pobres y marginadas. El cumplimiento de estos compromisos servirá para fortalecer nuestra identidad y sentirnos orgullosos de ella… Pidamos al Señor de
Conclusión
Bienaventuranzas del dirigente político
Termino esta reflexión con las palabras del Cardenal Francisco Javier Yan Thuan (encarcelado injustamente por trece años en su país), anterior presidente del Consejo Pontificio “Justicia y Paz”. Estas palabras actuales, autorizadas, colmadas de sabiduría evangélica, sintetizan los deberes de la política y de los políticos:
Bienaventurado el dirigente político que entiende su papel en el mundo.
Bienaventurado el dirigente político que ejemplifica personalmente la credibilidad.
Bienaventurado el dirigente político que trabaja por el bien común y no por intereses personales.
Bienaventurado el dirigente político que es sincero consigo mismo, con su fe y con sus promesas electorales.
Bienaventurado el dirigente político que trabaja por la unidad y hace de Jesús el apoyo de su defensa.
Bienaventurado el dirigente político que trabaja por el cambio radical, se niega a llamar bueno lo que es malo y utiliza el Evangelio como guía.
Bienaventurado el dirigente político que escucha al pueblo antes, durante y después de las elecciones y que siempre escucha a Dios en la oración.
Bienaventurado el dirigente político que no tiene miedo de la verdad ni de los medios de comunicación, porque en el momento del juicio responderá sólo ante Dios, no ante los medios de comunicación.
Bibliografía utilizada:
Cartilla de la escuela social “Monseñor Leonidas Proaño”:
Fe y compromiso político, Vicaría Oriental. Arquidiócesis de Cuenca, 2004.
Maccise, Camilo, “Fe y política según el Magisterio de
VATICANO II. Gaudium et spes (1965).
Documentos de Puebla (1979)
Documentos de Aparecida (mayo 2007).
Documentos de
Conferencia del Cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio para
[1] Mgt. Juan Arias Luna, docente de