lunes, abril 24, 2006

Gustavo Gutiérrez: "La pobreza no es un hecho natural"

Pedro Escribano.
La República, Perú


El sacerdote peruano ofreció conferencia en la PUCP y defendió una vez más que el Evangelio está al servicio de los pobres.

Juan Gonzalo Rose ya lo dijo con certeza poética: necesitamos / menos belleza, Padre,/ y más sabiduría. La luz de estos versos iluminan mucho la obra pastoral y social de su entrañable amigo, el padre Gustavo Gutiérrez, quien en la semana que pasó ofreció la conferencia magistral "La pobreza y la Teología de la Liberación", en la Universidad Católica del Perú.

Sin duda, el sacerdote peruano es una de las conciencias más lúcidas y solidarias de nuestro país, porque siempre su voz y sus reflexiones han sido en defensa de los pobres y excluidos de nuestra sociedad.

Verdad pastoral

Su pensamiento cristiano y obra social han sido reconocidos en el Perú y en el extranjero y han merecido, entre otras distinciones, el Premio Príncipe de Asturias 2003.

Catalogado como uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, el religioso una vez más insistió en que el Evangelio de Cristo estaba de lado de los más necesitados y que, por supuesto, "la pobreza no es un hecho natural". Una verdad que desmiente a aquellos que piensan, en pleno siglo XXI, que la pobreza es un derecho de los pobres. Pero no, "porque las causas de la pobreza –según enrostra el padre Gustavo Gutiérrez– residen en cómo hemos construido la sociedad".

Su presencia en la Universidad Católica, el pasado miércoles, una vez marcó la guías para una conducta verdaderamente cristiana.

Estableció una diferencia clara: mientras que la primera es una suerte de fijación al pasado, pero que entraña dolor, la segunda es un testimonio de vida, de enseñanza, de muerte, "pero también de resurrección y de fe".

Para ser más didáctico, citó la frase de Cristo: "Hagan esto en memoria mía". Recordó que Jesús pronunció estás palabras durante la Última Cena, un acto que refleja el testimonio de su vida. El mismo que, por otro lado, es la Eucaristía, el Sacramento de la Iglesia, según el cual, mediante las palabras pronunciadas por el sacerdote, el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo. Es decir, la acción de gracias, de compartir con los hermanos, con el "otro".

Asimismo, recordó otro acto de Cristo para dejar su memoria, como fue el lavado de los pies. "Yo he hecho esto para que ustedes lo sigan haciendo unos a otros". La lección es clarísima. El gesto de Cristo como memoria del servicio.

El poder y los pobres

Las palabras del religioso no se quedaron en la prédica según los textos bíblicos, pues para un sacerdote como el padre Gustavo Gutiérrez la realidad es más inmediata y presente como el pan nuestro de cada día. En este sentido, no silenció su visión sobre la realidad dramática de nuestro país. Y lo dramático en nuestro país es la condición humana de los pobres. "En el Perú –opinó– no hay conciencia de que los pobres son unos insignificantes, que no cuentan para nada y que cuando gritan recién nos extrañamos".

No caben dudas. Su expresión constituye un llamado de atención a las conciencias, a las clases políticas, sobre todo a aquellas que ostentan el poder. Y para no estar solo en sus conclusiones, preguntó al público que lo escuchaba: "¿Somos conscientes de que hay una marginación tan grande en este país que cuesta enormemente darnos cuenta de la hondura de la insignificancia de las personas?".

Fue el momento que blandió el argumento lúcido y justiciero de que "no se debe considerar a la pobreza como un hecho natural, porque las causas de la pobreza residen en cómo hemos construido una sociedad". Y, sin más, arguyó que la miseria tiene razones sociales, raciales y hasta culturales.

"La pobreza –señaló el padre– tiene causas en las categorías mentales, en sentirse superiores por pertenecer a una cultura, a una raza. Pues bien, esas tradiciones son las creadoras de la marginación".

Y dado este diagnóstico, agregó sabiamente: "Si nosotros los seres humanos hemos producido la pobreza, podemos acabar con ella".

Luego pasó a explicar que, así como la "opción preferencial por el pobre" fue credo y consigna de la Teología de la Liberación, hoy en día los ciudadanos tienen el desafío de cambiar esta sociedad haciendo "concreta" la esperanza.

"La esperanza –comentó– es una gracia del Señor, pero las gracias no funcionan solas si no hay personas que la acojan, no hay esperanza sino construimos motivos de esperanza y para ello los cristianos debemos construirlas con nuestras obras".

Hermano padre

En su conferencia, Gustavo Gutiérrez no dejó de rendir homenaje a otro sacerdote que ofreció su vida por los excluidos, el arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, quien fuera asesinado por el odio a quienes se ponen de lado de los necesitados. El padre Romero fue víctima de un comando ultraderechista el 24 de marzo de 1980 cuando oficiaba una misa.

Recordó que el sacerdote salvadoreño era un comprometido con las minorías de sus país, estaba pendiente del "hambriento, el desnudo, el desaparecido, el preso".

Como Gustavo Gutiérrez, él creía que el reino del pobre no solo está en el Cielo, sino también en la Tierra.

"Reconocer la dignidad de las personas"

En otro pasaje de su conferencia, el sacerdote recordó el trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, la misma que se estableció para investigar la violación de los derechos humanos durante la guerra subversiva. Como se sabe, la Comisión concluyó que el 75 por ciento de las víctimas fueron "los más pobres entre los pobres" que hablaban idiomas nativos, como el quechua, el aimara o algunas lenguas amazónicas. Por eso, sostuvo que "la opción preferencial por el pobre" de la sociedad debe ir acompañada de la ayuda asistencial a los desamparados. Es decir, tener suficiente conciencia y sensibilidad solidaria para "la construcción de una sociedad en la que la dignidad de cada persona sea enteramente reconocida".

Y para enfatizar los objetivos de la Teología de la Liberación, que busca entender y reivindicar al pobre, recordó que es así porque el mensaje que deja Jesús a lo largo de su vida "es de servicio y de reconciliación con el prójimo".

Perfil

NACIMIENTO. En Lima, 1928.

TRAYECTORIA. Teólogo peruano. Continuó sus estudios en Lovaina y en Lyon. Ha sido galardonado, entre otras distinciones, con el Premio Príncipe de Asturias 2003. LIBROS. La Teología de la Liberación (1971), Teología desde el reverso de la historia (1977), La fuerza histórica de los pobres (1982), Dios y oro de las Indias, etc.