miércoles, diciembre 03, 2008

Secretos inconfesables del periodismo:
¿Cómo se inventa un boom?

Emilio Fernández Cicco

(Esta nota fue escrita a pedido para una revista española. El staff de notables del medio, con un juicio certero, sensato y humano, decidió no publicarla bajo ningún aspecto y cortar todo tipo de vínculo con su autor de por vida, lo mismo con sus familiares, allegados, y con todo objeto que haya pasado por sus manos).

Estoy cansado de inventar booms. ¿Sabe cómo se inventa uno? Es muy fácil. Si tres celebridades lo hacen, ahí tiene un boom. Si tres celebridades están con hemorroides. Las hemorroides son un boom. Así de sencillo.

Si pudieras visitar una redacción, verías que en medio de ese gran caos, hay siempre un par de periodistas chiflados porque no pueden encontrar la tercera celebridad que les confirme el boom. Pues todo el mundo sabe: dos famosos que hacen lo mismo no es un fenómeno, es una casualidad. Y con una casualidad no se puede fabricar una nota. Aunque hay excepciones.

Una vez, sin un solo dato, sin un solo indicio, sin un solo famoso, inventé mi propio boom. En una nota de verano afirmé que en las playas de Sudamérica eran furor los perros tatuados. El artículo salió publicado en un medio muy importante y, naturalmente, hasta hoy jamás de los jamases vi a un perro tatuado. El día que la vea, me voy a sentir un precursor. Pero siempre hay un tarado que lee la revista y se le ocurre tatuar al suyo.

No importa en qué medio, ni en qué época, siempre les tuve miedo a mis jefes. En especial, cuando vuelven de una reunión de sumarios, es decir, un meeting donde se debaten las ideas periodísticas, el germen maldito de lo que más tarde se convertirá en un artículo hecho y derecho. Es decir, en la verdad impresa, lo que usted considera la realidad de todos los días.

Los editores suelen ser gente que vive encerrada, mirando la tele y leyendo a la competencia, gente envenenada, contracturada, mal dormida, con problemas de hipertensión y tabaquismo. Como les decía, se puede esperar cualquier cosa de una reunión de editores. Pero lo peor que se puede esperar es que emerja de allí una nota de fantasía, una nota inventada sin pies ni cabeza, algo que nunca vas a ver mencionado en ningún manual de periodismo. ¿Y cómo nace una nota inventada? Es una hipótesis que se le ocurre al jefe máximo -es decir, al director que suele vivir más encerrado y más envenenado que todos los demás- y tu tarea es poner a prueba ese disparate por todos los medios posibles. Normalmente, un periodista que lleva sus años en esto, tiene una agenda con fuentes de confianza a quienes apelará a la hora de certificar el disparate. “Pero eso es un disparate”, repetirán una y otra vez las fuentes. Y, lejos de sentirse persuadido, el trabajo de este buen periodista es tratar de que ese disparate se convierta en realidad. Pues un medio podrá decir cualquier pavada, pero jamás podrá salir en blanco.

Hay redactores que parecen mandados a hacer para esta clase de notas inventadas. Sin un solo dato escriben y escriben con una solidez argumentativa ejemplar. Siempre los admiré. Suelen ser unos cínicos, el mismo cinismo que tendría usted si trabajara en una fábrica de salchichas y supiera cómo coño están hechas. Esta gente sabe la materia con la que está fabricada la verdad que usted consume. La verdad salchicha. Ellos disfrutan viéndolo saborear una verdad que hasta un perro la huele y desconfía.

Hablando de perros, ponerle nombre a una mascota puede ser también un hecho periodístico. Excepto que usted sea un idiota y le ponga Manchita porque el can tiene sus manchas, si lo mira con detenimiento e hila fino, si lo observa al can conducirse por la vida y le coloca un nombre, usted pone en práctica el método más antiguo del periodismo: titular la realidad.

Un año atrás adopté un perro de la calle. No sabía qué nombre ponerle hasta que vimos que, el muy turro, la misma fiesta que nos hacía al recibirnos a mi familia, se la hacía al vecino de atrás. Le pusimos Falluto. Pero decirle Falluto no era decir toda la verdad. A veces, así como era Falluto, también era fiel. A veces, era manso y tranquilo, le podríamos haber puesto Buenito, pero en ocasiones era un hijo de perra que le quitaba la comida a los demás perros y le ladraba a los niños.

Falluto, como todos los seres humanos, es una contradicción viviente. Ponerle un nombre a una de sus caras era negar todas las demás. Por falta de tiempo, de ganas y de espacio, el periodismo es el arte de la reducción. El arte de crear Fallutos.

Los periodistas son los grandes maquilladores de celebridades, los grandes inventores de perros: les colocan colorete, les ponen las plumas, los perfuman, les generan conflictos, los ponen a la cabeza de movidas también inventadas.

Gracias a esta sociedad, los famosos tienen cada vez más trabajo. Y los periodistas tienen tapas para vender. Ellos, las celebridades, ponen la semilla, nosotros le damos la tierra, el sol y los fertilizantes. Y así crecen esas plantas espantosas. Esas plantas floridas y llenas de colores, que no sirven para un carajo.

(http://hipercritico.com/content/view/1188/36/)

martes, noviembre 18, 2008

Racismo, la principal amenaza para el próximo presidente de EEUU

■ Desde la elección de Obama se han reportado cientos de incidentes por fanatismo
■ Al menos dos complots contra el afroestadunidense fueron descubiertos durante la campaña

David Brooks (Corresponsal)

Nueva York, 17 de noviembre. Ahora la “amenaza” viene de adentro.

Durante los últimos casi ocho años, según versiones oficiales, la mayor “amenaza” a Estados Unidos y a su máximo representante, el presidente, provenía del exterior, de “terroristas” islámicos y otros “extremistas” que odiaban a Estados Unidos, pero ahora todo indica que la principal amenaza para el que será el nuevo presidente está aquí adentro, y tiene una historia casi tan larga como el país.

Según un agente del Servicio Secreto, Barack Obama “invita una amenaza de tipo diferente” a todos sus antecesores, “una que proviene más de la ira de los locos domésticos y tal vez menos de los fanáticos extranjeros”, comentó al New York Daily News.

El Servicio Secreto siempre ha estado encargado, entre otras tareas, de proteger la vida del presidente y su familia, identificando amenazas potenciales tanto en el extranjero como en el interior. Vale recordar que aunque se supone y se especula sobre posibles complots internacionales contra los presidentes de este país, todos los atentados actuales en la historia han sido a manos de estadunidenses (desde el asesinato de Abraham Lincoln hasta el más reciente, el atentado contra Ronald Reagan, con dos que tres en medio).

Sin embargo, Obama, por ser afroestadunidense, ya ha visto amenazas que nunca padecieron los 43 presidentes que ha tenido este país. De hecho, fue el candidato presidencial (y su familia) a quien más temprano en una contienda electoral se le otorgó protección del Servicio Secreto, desde mayo de 2007, como resultado de amenazas de muerte por parte de supremacistas blancos. Durante su campaña se descubrieron por lo menos dos complots con el objetivo de asesinarlo, aunque ninguno de ellos había elaborado más que la intención, según fuentes de seguridad pública.

Y es que a pesar del carácter histórico de la elección del primer afroestadunidense como presidente y el torrente de comentarios de cómo eso implicaba que en gran medida este país había superado, o por lo menos había roto, la barrera racial, la elección no implica que el racismo ha desaparecido en este país.

Desde los comicios se han registrado cientos de incidentes, algunos criminales, que expresan ese racismo a lo largo y ancho del país, reporta el Southern Poverty Law Center, el cual monitoreo delitos de odio y actividades de agrupaciones racistas.

Entre los ejemplos registrados se reporta que estudiantes de segundo y tercero de primaria en un autobús escolar coreaban “asesina a Obama” en Rexburg, Idaho; en una tienda de abarrotes en Maine, había un concurso de apuestas por un dólar para atinar a la fecha en que sería asesinado Obama, y bajo el anuncio decía “ojalá alguien gane”, cruces se han quemado frente a casas de simpatizantes de Obama en un par de estados (el símbolo racista del Ku Klux Klan, entre otros); se han dejado mensajes de amenazas o expresiones racistas contra otros simpatizantes, incluidas universidades; hay pintas y grafitis racistas con referencias al presidente electo, se reportan conversaciones con todo tipo de referencias racistas en cafés, escuelas, en las calles y más, reportan organizaciones de derechos civiles y medios.

Aquí en Nueva York, la noche en que Obama ganó la elección varios hombres blancos en Staten Island (una de las cinco secciones que conforman esta ciudad) detuvieron su automóvil y golpearon con un bat de beisbol al grito de “Obama” a un joven negro de 17 años que caminaba hacia su casa, y después huyeron.

De hecho, algunos consideran que la retórica empleada por la fórmula electoral republicana de John McCain, y especialmente de Sarah Palin, nutrieron el ambiente para estas expresiones de “odio”. Varios recuerdan que mientras McCain y de manera más explícita, Palin, acusaban a Obama de tener relaciones sospechosas con “terroristas” domésticos y cuestionaban si no era alguien con “una visión diferente” de Estados Unidos que todos los demás, calificándolo de “socialista” y más, se repetía en varios eventos de la campaña que se escuchaba un coro de “mátenlo” o “terrorista” de los simpatizantes republicanos. Según reportaron Newsweek y el rotativo británico Telegraph hace unas semanas, el Servicio Secreto advirtió a la familia Obama a mediados de octubre que habían registrado un incremento dramático en el número de amenazas contra el candidato demócrata aparentemente coincidiendo con los ataques verbales de Palin.

La agencia privada de análisis sobre asuntos de seguridad e inteligencia Stratfor advirtió que Obama es un objetivo de alto riesgo para pistoleros racistas, al señalar que “dos complots para asesinar a Obama fueron interrumpidos durante la temporada de la campaña, y muchos más permanecen bajo investigación. Esperaríamos que las autoridades federales descubran muchos más complots para atacar al presidente que han sido elaborados por ideólogos de la supremacía blanca”.

Mark Potok, director del Proyecto sobre Inteligencia del Southern Poverty Law Center explicó a la agencia Ap que “hay un amplio subsector de gente blanca en este país que siente que está perdiendo todo lo que conoce, que de alguna manera se le ha robado el país construido por sus antepasados”. Con la elección de Obama hay muchos que admiten que para ellos esta elección marca el fin de su mundo.

Mientras que el gobierno saliente no se ha cansado de repetir que el “enemigo” está amenazando a Estados Unidos desde afuera, resulta que hay un enemigo histórico aquí adentro, que nació y se crió aquí, y que es tan estadunidense como la bandera y está dispuesto a amenazar la vida del presidente electo de Estados Unidos, y que aun después de esta histórica elección, está a la vista por todo el país.

(http://www.jornada.unam.mx/2008/11/18/index.php?section=mundo&article=028n1mun)