Peter Rosset
Codirector de Food First
Oakland, California, EEUU
Anoche regresé al planeta Tierra: a la realidad de un mundo neoliberal. Estuve unos días en ese otro planeta llamado Cuba, justo en octubre, durante los preparativos por la eventual llegada a la isla del huracán Wilma. Cuando partí me llevé las imágenes del presidente Fox en Salamanca diciendo que México no necesitaba ayuda (a pesar de que en Chiapas, tras el paso de Stan, muchas personas tenían más de una semana sin recibir del gobierno ni agua ni alimentos), así como de la ineptitud y la absoluta falta de interés que mostró el presidente Bush hacia la gente de Nueva Orleáns afectada por Katrina.
La primera cosa que noté en Cuba fue que todo el mundo es meteorólogo, pero todo el mundo, lo mismo un taxista que una profesora, campesino o mesera. Si se pregunta a cualquier persona, "¿qué onda con el ciclón?", sin duda recibirá una explicación científica pormenorizada sobre fenómenos anticiclónicos, frentes de alta presión, corrientes del mar, bloques de aire de diferentes temperaturas, etcétera. No tardé mucho en darme cuenta por qué: siempre que se acerca un huracán a la isla, la televisión transmite extensos documentales, casi como si se tratara de un posgrado en meteorología, que abordan los más mínimos detalles de los pronósticos con escenarios posibles y potenciales. ¡Guau! Los responsables del contenido en la televisión tratan a la gente como personas inteligentes; nada que se asemeje al trato de idiotas que se estila en la programación capitalista de México y Estados Unidos. Hay enorme respeto a la población.
Días antes del esperado Wilma, sintonicé la radio: "Se pide a todos los bomberos voluntarios que se presenten en su puesto para iniciar la evacuación de todas las personas que viven en zonas bajas". Al salir a la calle vi equipos reforzando los postes de luz para evitar que fueran derribados. Almorzando con el encargado de agricultura urbana, que surte de verdura y fruta a los habaneros, me explicó cómo la alcaldía asegura el traslado de las posturas (plántulas producidas en semillero para el trasplante al campo) de hortalizas, como el tomate y el pimentón, a bodegas y lugares protegidos para que los agricultores pueden trasplantar sus siembras el día después del paso del huracán y así perder lo menos posible de su cosecha y ganancia. A pesar de esta importante previsión, supongo que tendrán pérdidas económicas algunas semanas, pero no hay tal, porque, según se me explica, "cada mes todos pagan una cantidad trivial por el seguro de cosecha, el cual cubre a todos y les permite recuperar sus ingresos e inversiones perdidos" (en otros países lo típico es que el seguro de cosechas, si lo hay, no cubra a más de 10 por ciento de los productores, que suelen ser los más ricos).
Todo el mundo está en la defensa civil. En cada lugar de trabajo hay personas designadas a los preparativos para proteger la planta física de la entidad. En cada cuadra una casa designada para la coordinación de las acciones de defensa civil antes, durante y después de la tormenta. En cada barrio una casa designada como el puesto de mando del barrio. Cada persona tiene su función durante desastres, la ha ensayado, actúa con responsabilidad y los vecinos cooperan.
Decido volver antes de tiempo a México. Aunque estoy en el país más preparado del mundo en materia de desastres naturales, recientemente premiado por la ONU, ¿para qué estar en la tormenta si no es necesario? Pongo la tele antes de salir para el aeropuerto. Explican que ya han evacuado más de medio millón de personas. No la ubican en campamentos bajo ni lonas, no, sino en universidades e institutos; envían a los estudiantes internados a casa (los que viven en zonas seguras) y utilizan los dormitorios estudiantiles para las familias evacuadas. Ponen las cocinas y cafeterías a trabajar; comida gratis para los evacuados. Por cada 100 familias, un médico evacuado con ellos, viviendo con ellos, atendiéndolos. Evacuaciones especiales para embarazadas, ancianos y niños. La gente es evacuada con sus electrodomésticos para que no tenga que preocuparse por sus bienes de mayor valor. Y, por increíble que parezca, junto con las personas ¡300 mil animales fueron evacuados!
Siento que soy astronauta de visita en otro planeta, con una civilización exótica, cuyo gobierno se preocupa por la gente, y donde la vida humana vale más que la propiedad privada. Lamentablemente se me acabó el tiempo y debí volver al planeta Tierra, a la triste civilización (si es que se merece la palabra) de Homo capitalistus. El avión aterrizó en México y despierto del sueño: estoy en el "mundo libre". Oye, ¿libre de qué?
- Publicado en La Jornada (México), lunes 31 de octubre de 2005 http://www.jornada.unam.mx/2005/10/31/031a2pol.php
miércoles, noviembre 09, 2005
lunes, noviembre 07, 2005
México – EEUU: La frontera infanticida
Instituto del Tercer Mundo
En lo que va del año han muerto, al menos, 450 personas al intentar cruzar la frontera entre México y Estados Unidos. Según los datos oficiales, el 10% son adolescentes, pero hay quienes señalan que la cifra real superaría el 16%. Antes, la estadística de mortandad infantil era de 8%, pero se incrementa cada año, lo mismo que el flujo de menores que intentan cruzar la frontera.
Hasta finales de octubre de 2005 se habían registrado 450 muertes a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, de las cuales 45 son de adolescentes de entre 13 y 17 años de edad -10% del total- pero se estima que la estadística real de fallecimientos en este grupo etáreo es de 16%.
El número de menores indocumentados que mueren al intentar cruzar la frontera desde México se duplicó en los últimos años; según distintos analistas, esto se debe principalmente debido al desvío de las rutas, de ingreso a zonas cada vez más peligrosas intentando escapar de las guardias fronterizas.
Como principales causas de los decesos se destacan la deshidratación e insolación. Los fallecimientos han ocurrido principalmente en el corredor Arizona-Sonora y en el área de Texas. En su mayoría sucedieron en los meses de julio y agosto, época del año en la que se registran las temperaturas más altas en la región.
Uriel González Pérez, coordinador de las casas la Asociación Cristiana de Jóvenes para el Menor Migrante en la frontera norte de México, denunció que, de las 6.500 muertes de indocumentados registradas desde que se puso en marcha el operativo Guardián en octubre de 1994, casi mil corresponden a menores.
Recordó que, en los primeros años del operativo, que se instaló al intensificar la vigilancia, la estadística de mortandad infantil era de 8%, pero cada año crece en la medida que aumenta el flujo de menores que intentan cruzar la frontera. A su vez, alertó a los padres de familia para que no arriesguen a sus hijos al enviarlos a Estados Unidos por las zonas desérticas y montañosas, donde se han registrado casi todos los decesos.
Advirtió que además de los riesgos climáticos del desierto y las montañas, ahora se ha agregado el peligro de sufrir abusos, extorsiones y hasta secuestros de parte de las personas contratadas para cruzarlos por la frontera.
En pos del "american dream".
En agosto de este año, México y Estados Unidos anunciaron la puesta en marcha del "Programa Oasis", con el propósito de mejorar la protección a los inmigrantes indocumentados y procesar penalmente en cualquiera de los dos países a los traficantes de personas. El programa pretende prevenir muertes en la frontera común, de 3.200 kilómetros, en la temporada veraniega, cuando en diversos puntos de ésta se registran temperaturas extremas.
El Centro de Estudios Fronterizos y de Promoción de los Derechos Humanos (Cefprodhac) de Reynosa, México, había señalado en 2001 que "es de lamentar que esta inmigración se intenta frenar por la represión y no con programas económicos viables o la aplicación de políticas que busquen arraigar al inmigrante a su país de origen. Por eso fracasan las medidas que han adoptado las autoridades estadounidenses para frenar la inmigración indocumentada y cada año, ingresan cientos de miles de personas a este país, utilizando con ese fin algún punto de la extensa frontera norte de México".
El actor y productor mexicano John Carlos Frey, quien debutó en 2004 como director con "The gatekeeper", una película en la que se expone la realidad de la emigración mexicana que llega a Estados Unidos, sostiene que "los trabajadores mexicanos en Estados Unidos aportan al año 18.000 millones de dólares a la economía de México, el segundo mayor ingreso después del petróleo. Es por eso que al presidente Vicente Fox no le conviene cambiar las cosas. Es lamentable que el problema de la inmigración no se dé a conocer en los medios de comunicación, pese a que las cifras revelan que anualmente se encuentran unos 450 indocumentados muertos en los desiertos y montañas de Estados Unidos. Allí se muere más gente de la que se moría en el régimen iraquí de Sadam Huseín y nadie lo cuenta. A los inmigrantes los tratan como ganado, como si no fueran humanos. Los dejan entrar y luego no los quieren. Si no hubiera trabajo, no vendrían 500.000 cada año", declaró Frey.
En lo que va del año han muerto, al menos, 450 personas al intentar cruzar la frontera entre México y Estados Unidos. Según los datos oficiales, el 10% son adolescentes, pero hay quienes señalan que la cifra real superaría el 16%. Antes, la estadística de mortandad infantil era de 8%, pero se incrementa cada año, lo mismo que el flujo de menores que intentan cruzar la frontera.
Hasta finales de octubre de 2005 se habían registrado 450 muertes a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, de las cuales 45 son de adolescentes de entre 13 y 17 años de edad -10% del total- pero se estima que la estadística real de fallecimientos en este grupo etáreo es de 16%.
El número de menores indocumentados que mueren al intentar cruzar la frontera desde México se duplicó en los últimos años; según distintos analistas, esto se debe principalmente debido al desvío de las rutas, de ingreso a zonas cada vez más peligrosas intentando escapar de las guardias fronterizas.
Como principales causas de los decesos se destacan la deshidratación e insolación. Los fallecimientos han ocurrido principalmente en el corredor Arizona-Sonora y en el área de Texas. En su mayoría sucedieron en los meses de julio y agosto, época del año en la que se registran las temperaturas más altas en la región.
Uriel González Pérez, coordinador de las casas la Asociación Cristiana de Jóvenes para el Menor Migrante en la frontera norte de México, denunció que, de las 6.500 muertes de indocumentados registradas desde que se puso en marcha el operativo Guardián en octubre de 1994, casi mil corresponden a menores.
Recordó que, en los primeros años del operativo, que se instaló al intensificar la vigilancia, la estadística de mortandad infantil era de 8%, pero cada año crece en la medida que aumenta el flujo de menores que intentan cruzar la frontera. A su vez, alertó a los padres de familia para que no arriesguen a sus hijos al enviarlos a Estados Unidos por las zonas desérticas y montañosas, donde se han registrado casi todos los decesos.
Advirtió que además de los riesgos climáticos del desierto y las montañas, ahora se ha agregado el peligro de sufrir abusos, extorsiones y hasta secuestros de parte de las personas contratadas para cruzarlos por la frontera.
En pos del "american dream".
En agosto de este año, México y Estados Unidos anunciaron la puesta en marcha del "Programa Oasis", con el propósito de mejorar la protección a los inmigrantes indocumentados y procesar penalmente en cualquiera de los dos países a los traficantes de personas. El programa pretende prevenir muertes en la frontera común, de 3.200 kilómetros, en la temporada veraniega, cuando en diversos puntos de ésta se registran temperaturas extremas.
El Centro de Estudios Fronterizos y de Promoción de los Derechos Humanos (Cefprodhac) de Reynosa, México, había señalado en 2001 que "es de lamentar que esta inmigración se intenta frenar por la represión y no con programas económicos viables o la aplicación de políticas que busquen arraigar al inmigrante a su país de origen. Por eso fracasan las medidas que han adoptado las autoridades estadounidenses para frenar la inmigración indocumentada y cada año, ingresan cientos de miles de personas a este país, utilizando con ese fin algún punto de la extensa frontera norte de México".
El actor y productor mexicano John Carlos Frey, quien debutó en 2004 como director con "The gatekeeper", una película en la que se expone la realidad de la emigración mexicana que llega a Estados Unidos, sostiene que "los trabajadores mexicanos en Estados Unidos aportan al año 18.000 millones de dólares a la economía de México, el segundo mayor ingreso después del petróleo. Es por eso que al presidente Vicente Fox no le conviene cambiar las cosas. Es lamentable que el problema de la inmigración no se dé a conocer en los medios de comunicación, pese a que las cifras revelan que anualmente se encuentran unos 450 indocumentados muertos en los desiertos y montañas de Estados Unidos. Allí se muere más gente de la que se moría en el régimen iraquí de Sadam Huseín y nadie lo cuenta. A los inmigrantes los tratan como ganado, como si no fueran humanos. Los dejan entrar y luego no los quieren. Si no hubiera trabajo, no vendrían 500.000 cada año", declaró Frey.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)